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Publicado: 13 Agosto 2015
Decía el aventurero José Antonio Labordeta que “el silencio debería ser el único sonido del paisaje de las Hoces del Duratón”. A esa calma se une el latido histórico de los pueblos que han recorrido estos parajes, y el arrullo del vuelo de las rapaces que vigilan los cielos.















