A través de esta ruta descubrirán las pedanías que pertenecen a Sepúlveda y toda la belleza y riqueza patrimonial que esconden.

1.- DURATÓN

Duratón, situado a unos 7 km aguas arriba de Sepúlveda toma su nombre del río que pasa por su término, y que al parecer significa Duero pequeño.

El inmenso patrimonio arqueológico y arquitectónico de Duratón indica que su poblamiento es muy antiguo, destacando su importancia en época romana y visigoda. Los tres elementos más significativos de su término son la ciudad romana, la necrópolis visigoda y la iglesia románica de Nuestra Señora de la Asunción.

En cuanto a la urbe romana esta se ha identificado con la Confloenta de los textos clásicos, a la espera de confirmación epigráfica. Se trataría de una ciudad a exnovo emplazada en un llano sobre la terraza fluvial del Duratón, con urbanismo regular. Actualmente este yacimiento se encuentra en período fructífero de investigación, habiendo localizado, documentado, estudiado e incluso excavado algunas partes que constituían la ciudad, como las Termas Meridionales y Centrales, una rampa de acceso, el Foro Pecuario, Foro Municipal y elementos de arquitectura doméstica, apareciendo diversos mosaicos y otros restos de gran importancia arqueológica. Desde su fundación, a inicios del siglo I a.C., gestionó el territorio que va desde el alto valle del Cega hasta el alto valle del Duratón, siendo el siglo II d. C. el periodo de máximo esplendor y desarrollo de esta ciudad, que siguió funcionando en plena época bajo imperial y su ocupación prosigue en época tardo antigua. En un corto periodo de tiempo este yacimiento previsiblemente será acondicionado para su visita.

La necrópolis visigoda está constituida por 666 enterramientos, datados entre el último tercio del siglo V y el VI d. C., siendo posiblemente el cementerio tardo antiguo más notable documentado en Hispania. En numerosos enterramientos aparecieron ajuares de gran calidad compuestos por fíbulas, broches de cinturón y otros elementos de orfebrería en plata, hierro, bronce y pasta vítrea que forman parte de la colección del Museo de Segovia.

Sobre una parte de la necrópolis visigoda se levantó, entre finales del siglo XII y el XIII, la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, uno de los ejemplos más espléndidos del románico rural segoviano. De planta basilical y pequeñas dimensiones destaca el sentido unitario de la construcción, la elegancia de los volúmenes arquitectónicos y la delicadeza de su escultura. La galería porticada tiene dos tramos separados por una puerta de ingreso, con rica estructura de tres arquivoltas, y las columnas dobles que soportan los arcos presentan una serie de capiteles de magnífica factura, siendo reconocibles las escenas de la Encarnación, la Visitación, el Nacimiento, la Adoración de los pastores o la Epifanía de los Reyes Magos. La belleza escultórica continúa en la cornisa de la galería con un amplio conjunto de canecillos y metopas

En el interior, sorprende la belleza de la cabecera con una articulación mucho más compleja que la habitual. El arco triunfal es ligeramente apuntado y el presbiterio se cubre con bóveda de crucería sobre columnas, mientras que el ábside lo hace con bóveda de horno con nervaduras de refuerzo. En el ábside, las columnas que flanquean los tres ventanales reciben las nervaduras de la bóveda y ofrecen un amplio repertorio escultórico de fácil identificación, como Susana y los viejos, Daniel entre leones, Sansón desquejando el león y la Epifanía.

Entre este rico patrimonio también se encuentra la ermita de San Isidro, en el núcleo urbano, algunas casas blasonadas y la fuente del Azobejo, de construcción románica.

Sus festividades son el 15 de mayo, San Isidro; el 15 de agosto, la Asunción; y el 12 de octubre, el Pilar.

2.-VELLOSILLO

En la falda del Cerro Negro, sobre el río Caslilla, se localiza Vellosillo, cuyo edificio más significativo es la iglesia, con planta de cruz latina, dedicada a Nuestra Señora de la Serna, de origen románico, pero muy reformada en el siglo XX. De época medieval conserva la cabecera, destacando los capiteles del arco del triunfo, en los que se distinguen una lucha entre guerreros y otra entre un centauro armado con arco y seres monstruosos.

A las afueras del pueblo se encuentran los restos (muros exteriores y parte de los cimientos) de la ermita del Santísimo Cristo del Refugio.

Se celebra San Juan, el primer domingo de mayo, a mediados de junio la Fiesta del Caballo y la Virgen de la Serna la segunda quincena de agosto.

3.-PERORRUBIO

El nombre de Perorrubio proviene de Pedro Ruvio, quien posiblemente fuera el impulsor de la repoblación de este paraje en el siglo XII.

Su edificio más destacado es una iglesia románica del siglo XIII, dedicada a San Pedro Advíncula. Posee una única nave rematada en cabecera cuadrangular, cuya cornisa está labrada con taqueado jaqués, apoyada en canecillos y metopas decorados. La galería porticada, de gran interés, se abre sobre los lados sur y oeste. En el interior, la cabecera se cubre con bóvedas de medio cañón y horno, y el arco triunfal es doblado, apoyado en columnas con capiteles, cuyas escenas son interpretadas como alegorías del Génesis y del Apocalipsis. En el caso del capitel de la Epístola aparece un cuadrúpedo monstruoso, símbolo del pecado, entre serpientes y el del lado del Evangelio aparece un jinete triunfante ataviado como cetrero, entre águilas.

También podemos encontrar en Perorrubio una espectacular columna romana procedente del cercano yacimiento arqueológico de Duratón, así como otros restos reutilizados provenientes de la ciudad romana de Confloenta.

El río Caslilla discurre por sus cercanías acompañado de un bosque de ribera compuesto por chopos, sauces, olmos y álamos, en dirección a Sepúlveda, buscando al Duratón.

El primer domingo de junio celebra Santa Bárbara y el tercero de septiembre la Virgen de los Dolores.

4.-TANARRO

El nombre originario de Tanarro es Tel Naharro y proviene del nombre de su repoblador Tello Navarro, posiblemente de origen navarro. Con anterioridad era un barrio de Perorrubio, con el que comparte la ermita de Santa Bárbara, situada a mitad de camino entre ambos, en un paraje de olmos secos. Se trata de un edificio austero, de planta rectangular, realizado en mampostería con sillares de refuerzo en los ángulos, y en su fachada principal destaca un campanil, con arco de medio punto rematado con bolas. La devoción a Santa Barbará como protectora ante las tormentas está bastante extendida en el entorno.

El paisaje que predomina es el propio de la campiña, sin olvidar las especies propias del bosque de ribera en el medio que atraviesa el río Caslilla.

5.-CONSUEGRA DE MURERA

Antiguamente, este núcleo poblacional se conocía como San Pedro de Murera, y tenía un barrio, hoy despoblado, llamado Monte Año.

Entre el caserío tradicional, más cercano a la tipología de los pueblos de campiña que a los de las pedrizas, destaca la iglesia de San Pedro. Un templo sencillo de una sola nave, con cabecera cuadrangular más elevada, sacristía adosada al muro sur y espadaña sobre el muro oeste. En su interior se encuentra el retablo mayor de influencia neoclásica con columnas policromadas imitando al mármol, rematadas en capiteles de orden clásico.

En su entorno más inmediato aparecen pequeños bosquetes de sabinas y unas espectaculares vistas hacia las hoces del Río Duratón desde el camino que va al Villar de Sobrepeña. También discurre el río San Juan, que forma un pequeño cañón al entrar en el macizo de Sepúlveda, buscando el curso del río Duratón.

Su festividad principal es en honor a San Antonio de Padua, celebrándose el fin de semana más próximo al 13 de junio.

6.-VILLAR DE SOBREPEÑA

Villar de Sobrepeña se sitúa en pleno macizo de Sepúlveda, en la zona del páramo desde él que se puede observar parte del recorrido del río Duratón dentro del Parque Natural. En su término se localizan diversas canteras de piedra “rosa Sepúlveda” de gran calidad, empleada en algunas de las casas de lo localidad.

En un extremo del pueblo está la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, con portada de época románica y cabecera de estilo gótico postmedieval, construida en el siglo XVI y cubierta con una bóveda de crucería cuyos nervios dibujan un trébol de cuatro hojas. El retablo mayor, de estilo barroco, alberga una serie de tablas renacentistas atribuidas a Diego Aguilar. Además, destaca un retablo renacentista dedicado a San Roque.

A parte de las vistas hacia el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón también pasa por su término el río San Juan a la sombra de las plantaciones de chopos que forman el bosque de ribera. Aunque los paisajes dominantes hacia el sur son cultivos agrícolas de secano.

El primer fin de semana se celebra la Virgen del Rosario y el tercer domingo de agosto la Fiesta del Agua.

7.-VILLASECA

Villaseca se sitúa en pleno corazón del Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, concretamente en las parameras del macizo calcáreo de Sepúlveda. A pesar de lo que se pueda creer hoy en día este pueblo contó con una fábrica de cántaros, pucheros y diversas piezas de alfarería, así como con dos telares.

Entre su caserío destaca la iglesia de Santo Tomás Apóstol, un templo románico de cabecera rectangular y canecillos desnudos en su cornisa. Se dan similitudes con la iglesia de San Frutos en cuanto al primitivismo de su decoración escultórica.

Su término es rico en manifestaciones arqueológicas como la Cueva de los Siete Altares, un monumento religioso visigodo, con altares labrados en la roca, algunos con forma de arco de herradura y decorados con rombos y que posiblemente sea el templo cristiano más antiguo de la provincia de Segovia. Existen un sinfín de oquedades y cuevas como la Nogalera, Cuarcimalo, del Cura, del Polvo, del Santero, de la Solana o de la Parra blanca, con restos de pinturas rupestres, entre las que destaca el conjunto localizado en la Solapa del Águila, de la Edad del Bronce.

En el entorno de Villaseca es fácil avistar la escasa Alondra Ricoti, una de las aves esteparias más amenazadas de Castilla y León. A la vez que se observan algunas de las Casillas de Pastores, típicas de la zona.

Desde Villaseca se accede por una pista forestal de tierra a la ermita de San Frutos, aunque esta pertenece al término municipal de Carrascal del Río. A lo largo del recorrido que va desde el aparcamiento hasta la ermita se puede disfrutar de los escarpes más profundos y verticales de todo el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón.

Villaseca celebra su fiesta en honor a la Virgen de la Correa, el último fin de semana de agosto y Santo Tomás, el 21 de diciembre.

8.-CASTRILLO DE SEPÚLVEDA

Pueblo de las pedrizas con caserío de piedra, que forman estrechas calles, se sitúa junto al cauce de un arroyo estacional, en el que se suceden pequeños huertos, separados con cercas de piedra. Además del núcleo que se conserva actualmente contaba con otros siete, hoy despoblados (Aldea Rabol, Barrasuso, Hoz de San Julián, Pozarago, San Bernabé, Uvieco y Villaveses). Como restos de la Hoz de San Julián encontramos las ruinas de una pequeña ermita, con esta advocación, de estilo románico.

Su antiguo término es rico en manifestaciones arqueológicas, destacando un yacimiento neolítico y abundante cerámica de la Edad del Hierro. También cuanta con un gran patrimonio natural, conocido como el Monte Viejo, constituido por un monte bajo, muy denso, formado por encinas, sabinas y jaras, que dan cobijo a corzos, liebres, jabalíes, lechuzas e incluso, algún búho real.

El edificio primordial del pueblo es la iglesia de San Bartolomé apóstol, con anchas proporciones y un curioso porche sobre columnas de piedra. Conserva dos buenas tallas románicas que representan a la Virgen con el niño y a San Bernabé, y desde septiembre hasta la ascensión, también alberga a la Virgen del Otero, devoción muy querida por los vecinos. Su romería se celebra el primer domingo después de la Ascensión, cuando la imagen es subida en andas por las mujeres del pueblo hasta su ermita, emplazada en lo alto del cerro, desde el cual se vislumbra todo el entorno de Sepúlveda, desde la Sierra de Guadarrama hasta la de Ayllón y la serrezuela de Pradales, formando un curioso triángulo visual con la ermita de Hontanares y la de Hornuez.

Es esta romería una de las fiestas religiosas más vistosas, celebrándose también en Castrillo de Sepúlveda la festividad de San Bernabé, el 11 de junio.

9.-ALDEHUELAS DE SEPÚLVEDA

Está situado en un alto, lo que permite disfrutar de muy buenas vistas de la Sierra y de buena parte de la provincia de Segovia. El caserío tradicional es de casas bajas de piedra, y junto a estas, cercas de almendros, y huertas.

Un poco alejado del pueblo, atravesando un verde vallejo dónde aún se puede ver uno de los pozos que abastecía de agua al pueblo, se encuentra la Iglesia de San Esteban, románica, posiblemente del siglo XIII, como indica el empleo del arco apuntado para la unión entre el ábside y la nave. Es de una sola nave y cabecera con ábside semicircular que se cubre con bóvedas de medio cañón y horno. La cornisa de la cabecera es lisa y descansa en dos columnas con capiteles. En el centro se abre una pequeña aspillera enmarcada con arco de medio punto con capiteles decorados, una con una alegoría de la Eucaristía (ave picoteando un racimo) y otro con motivos vegetales. A lo largo del muro sur, se abre una galería porticada, estando todo el conjunto rematado por una espadaña del siglo XVIII. En el interior del templo, el coro se dispone a los pies de la nave, con la pila bautismal románica bajo él. El arco triunfal es apuntado, con grandes capiteles decorados, destacando el del lado del evangelio, en el que aparecen tres escenas figuradas. El retablo mayor, de estilo barroco, llama la atención al no estar dorado, da cobijo a la imagen de San Esteban y a tres tablas pintadas. Entre los elementos eucarísticos destaca una cruz en plata de estilo gótico, datada a finales del siglo XV, realizada en Segovia.

Diseminados por su término hay numerosos ejemplos de arquitectura popular pastoril, las “casucas”, consistentes en casetas bajas de planta redondeada que se fabricaban con las piedras de los canchorrales, y dónde los pastores se refugiaban de las inclemencias meteorológicas, como la lluvia y la nieve, cuando estaban pastoreando el rebaño. Una de ellas, la llamada “la Cafetera”, destaca por su singularidad, ya que es una casuca de dos plantas.

Su fiesta principal es la Virgen del Rosario, el primer fin de semana de octubre, pero también se celebra San Esteban el 26 de diciembre y San Antonio, en junio.

En esta localidad existe una cantera, dónde se extrae la famosa piedra “rosa Sepúlveda”, una caliza de gran calidad, muy apreciada por los canteros de la zona.

10.-HINOJOSAS DEL CERRO

En la ladera de un cerro, sobre el arroyo estacional de Covonda, encajado en el macizo de Sepúlveda, se sitúan las casas de Hinojosas, de piedra y dispuestas en torno a una calle principal que sube desde la carretera hasta la iglesia de San Ubaldo, un templo románico de una sola nave rematada con ábside, y una portada también románica de ruda decoración. Además, se conoce la existencia de una ermita, dedicada a San Miguel arruinada al menos desde 1.845.

Desde Hinojosas parte un camino hacia el embalse de Burgomillodo, cuyo primer tramo es una calzada bien empedrada, que podría ser de época romana. Hacia al sur se encuentran los restos del pueblo de San Vicente, ya abandonado en el siglo XIX, pero que conserva los restos de la cabecera de su iglesia románica.

En el entorno de este pueblo se distinguen dos paisajes naturales, por un lado, un valle descarnado, sin apenas vegetación, excavado por el arroyo de Covonda en las calizas y dolomías, buscando la vega del Duratón. Por otro, se encuentran horizontes de pastos para los rebaños y algunas tierras dedicadas al cereal o el girasol.

Sus principales fiestas son el último fin de semana de septiembre, en honor a San Miguel. También se celebra la festividad de San Ubaldo, el 16 de mayo.

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